
He estado releyendo algunos artículos de George Steiner para afinar mi proyecto de maestría. Sus ensayos, muestras de claridad e inteligencia no tienen desperdicio por ningún lado, textos cuyo principal fundamento es la cortesía humanista; incluso, aquellos con los que uno puede no estar de acuerdo tienen la cortesía, la bonhomía (qué bella palabra tan desusada) de entregarnos las herramientas para hacerles frente. Steiner es, al mismo tiempo, el protector y el objetor de sus ideas, Europa, los libros, la literatura, la gran cultura, Heidegger, de Maistre... esta es la humildad del humanista, saber que cualquiera puede responderle y saber escucharlo con respeto; esta es también la valentía del humanista, sentarse frente al oponente, al alumno, a quien sea, con los ojos brillantes de verdad, dispuesto a educar, de cerca, con amor por el Otro y por la Palabra; con una ironía tan fina que delata el amor por el Verbo, no el desprecio por el escucha...
Leyendo a Steiner me vienen ideas de proyectos, largos proyectos a los que
podría dedicarles una vida de búsqueda minuciosa. Muchas ideas me vienen a la cabeza, muchas debo aterrizarlas; otras, sencillamente dejarlas de lado pues la vida nunca alcanza. Muchos proyectos, muchas ganas de leer, de leer el mundo, de leer la vida.Mientras sigo pensando, les regalo un poema del gran poeta colombiano William Ospina. A su manera, el poema tienen que ver con algunas ideas que rondan, rodean, redundan mi cabeza.
Toda vida es un viaje, toda vida es un libro, toda la vida en un verso y en un verso el aire que da vida.
"Donde hoy se queman libros, mañana se quemará a seres humanos"
H. Heine
FRANZ KAFKA
Padre, le digo, dame tres granos de cebada para despertar al durmiente.
Pero mi padre no responde;
es un enorme jinete de bronce, alto sobre colinas y sinagogas.
Madre, le digo, aparta tanta niebla,
muéstrame un rostro dulce, del que broten palabras ingenuas.
Pero ella se ha perdido por los callejones de piedra y sólo encuentro en el espejo sus ojosi nmensos.
Abuelo, digo entonces, ya no luches más con el ángel, ven a contarme historias junto a lfuego, mientras se hiela el Elba.
Pero el viejo me mira con ojos ausente, y comprendo que no esté mi abuelo sino un viejo gitano que quiere venderme un recuerdo.
Hermana, bella hermana, le digo,
toma mi mano que está pscuro en esta casa inmensa.
Pero a mi lado pasa una condesa polaca monumental y arrogante
y se escucha un violín, y se cierra una puerta.
Hermano, digo, qué bello cabalgas sobre el potro de madera y de laca,
¿hacia dónde nos llevan estas tardes inciertas?
Pero él es sólo una imagen, una gris fotografía en mis manos,
y a lo lejos, atroces, los cañones resuenan.
Goethe, le digo, cántame una canción romana,
haz que yo sienta en mi corazón esta antigua tristeza.
Pero la tumba calla y sobre ella vuelan grises palomas y no puedo abrir este libro porque sus páginas son de ceniza.
Mileno, digo luego, tal vez tú puedes finalmente salvarme,
dime que sot de carne y de sangre, que esto que me atenaza es un deseo.
Pero ella se afantasma entre miles de seres escuálidos y apenas si percibo dos llamas que se apagan muy lejos.
¿Entonces es delirio todo esto? ¿A quién puedo llamar que me salve?
Su reino es de este mundo. Todos están aceptados y absueltos.
son demasiado humanos, son demasiado justos,
y no logro hablarles con mi estruendo de élitros,
y no aprendí a cruzar las puertas,
y no sé defenderme.
Si ves dos grises ojos en la gótica noche de Praga
comprenderás que temo morir si me duermo.
Si oyes una canción en la gótica noche de Praga
comprenderás quei ntento saber dónde me encuentro.
Si oyes un corazón en la gótica noche de Praga
comprenderás quién sostiene todo este sueño.
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